miércoles, 17 de enero de 2018

Hazlo

Buenos días en tu nueva vida de ver más y mejor. Desde que el infierno empezó, solo quisiste que todo acabara y que llegara este momento. Aquí está, aquí están todos, y lo más importante: aquí, por fin, estás tú, de verdad. En tu versión más auténtica, pero como era de esperar, te queda tanto por madurar. Como una estúpida interesada, recurres a las letras cuando te dan de hostias. Lo bueno te lo guardas con recelo, lo bueno está muy bien, lo bueno es maravilloso. Pero de alguna manera, son las hostias las que sacan tu parte más original, lírica, poeta. Imbécil. Tus problemas con el tiempo parecen amontonarse sin solución aparente, aunque sabes que podrías logar acabar con ellos, si te lo propusieras. Si de verdad te lo propusieras. Aún tengo esperanzas de que vayas a cambiar.

Déjame recordarte un poco tu miseria. Déjame recordarte a esa niña de unos trece o catorce que soñaba con que alguien llegara a su vida y le dijera de una puta vez que ella no era la que estaba mal. Todos se equivocaban cuando la hundían una y otra vez, no ella. Todos eran unos miserables cuando la callaban, la herían en lo más profundo. ¿Acaso has olvidado el alivio inicial que sentiste cuando las cosas te empezaron a ir bien? ¿Acaso has olvidado aquel suspiro de satisfacción cuando te diste cuenta de que era posible ser respetada, querida, tomada en serio? Y no solo eso. Esa niña de catorce años, que vivía en un bucle continuo de mirarse al espejo y querer acabar con lo que veía, deseaba, añoraba y ansiaba a alguien a su lado. Tampoco has podido olvidar cuando ella se acostaba en la cama, se tapaba e imaginaba con todas sus fuerzas que alguien, imaginario o no, llegaba, le secaba las lágrimas y la abrazaba por la espalda. Fueron tantas noches durmiendo así.

Mírate, imbécil. Todo esto es tuyo ahora. La aceptación, el autoestima, el lugar, las personas. El amor. Lo tienes todo ahora, y aún así te deprimes por un maldito bache. Tú misma has podido con más. Adelante. Ve a por lo que has elegido y no te des la vuelta, agárrate a esta oportunidad como a un clavo ardiendo. Hazlo por ti, por una vez.

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