jueves, 15 de diciembre de 2016

Lo verás

No, no te voy a negar que estoy nerviosa y hasta las narices de todo este movimiento de represión a manos de los cobardes. Esto está tomando tintes bélicos, me parece a mí, porque no me importaría empezar una guerra contra tu cobardía, aquella que aunque te lleve a pasarnos el filtro en todo cuanto quieres, irónicamente, acrecienta nuestras ganas de saber más y entrar en lo desconocido. Si tu propósito en lo que te queda de vida es negarnos una y otra vez la capacidad de sentirnos seres inteligentes con el don de decir cosas coherentes; si lo que más ansías es tenernos metidas en un cuadrado diminuto, precintado con toda tu religión y espiritualidad; si eres tan cobarde y egoísta que te niegas a superar tus propios miedos, inculcándonoslos a nosotras de manera sutil y con palabras de salvador; entonces, te tengo que decir que estás fracasando estrepitosamente.


Porque hoy me atas las alas y me llenas de miedos. Pero mañana, cuando te des cuenta de que tus palabras son solo ruidos sordos, cuando admitas que sigues teniendo tanto miedo como un niño de parvulario en medio de la vida, cuando me veas volar a lo lejos siguiendo con total convicción aquello que tú siempre subestimaste y que constituye la brújula de mi vida, lo aceptarás, me aceptarás.

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