martes, 27 de septiembre de 2016

Proyecto sensible

Me quedaba con la esencia de esta, mi vida, e intentaba llevarles a todos un trozo de mis pegasos. Elvis sabía que los pegasos solo estarían donde yo estuviera, y por eso se los regalé, para que siempre me tuviera cerca, incluso ahora, esté donde esté, en su lucha contra los capitanes del mal que le quieren quitar el cielo.
No nací para arreglar nada, ni para dedicarme a mejorar los inventos de nadie. Nací para crear sentimientos, sensibilidad, y por un error afortunado, para crear a mi único y más perfecto prototipo sensible. Él no es perfecto porque yo lo haya creado. Es perfecto porque como creadora de tal prototipo, he logrado que mi creación, a su vez, pueda crear sensibilidad.
A veces, en mis momentos de soledad, abro el cajón de mi prototipo sensible, y con detenimiento vuelvo a observar todos y cada uno de los trazos a lápiz que lo llevaron a ser lo que es. Pero ya no es un simple prototipo, ahora es incluso más que un proyecto. Nunca más se sentirá llamado por mis letras, ya no funcionarán como la campana que eran antes. Ahora, por extraño que parezca, él tiene sus propias letras. Es casi emocionante pensar en que, tal vez, tenga en mente un nuevo prototipo. Nuevos proyectos sensibles.

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