lunes, 6 de junio de 2016

Y a seguir siendo

Hay días en los que quiero seguir siendo, pero personas con vacíos desgarradores succionan la esperanza de mi corazón. Este tonto corazón peludo me grita que hable, que lo exteriorice, que saque todo lo que siento. Pero sé lo que va a pasar. Sé que mis emociones no son bienvenidas en este lugar y en estos momentos. Lo he dicho ya y lo seguiré diciendo muchas veces. El mundo rechaza de pleno a las palabras de sensibles como yo. Entonces, nosotros en nuestros momentos de desgarradora intimidad, nos hundimos, nos comemos la fuerza de aquello que llevamos dentro, y que succiona parte de nuestra felicidad hacia el agujero negro que creamos por guardarnos todo por lo que la sociedad se mofa. Porque los sentimientos cobran vida en nuestras entrañas, y se aferran a nosotros, pero nos golpean el pecho desde dentro pidiendo salir. Al dejar que se queden ahí dentro... las sombras del pasado tiñen nuestros recuerdos y la luz de la esperanza musita susurros ahogados al final de la calle, a lo lejos. Y seguimos siendo. Seguimos contando y cantando. De una manera más gris, quizás, pero lo hacemos. Aún así, todos nosotros sabemos que desde ese estado de triste resignación a tocar fondo hay un simple paso, una simple mirada, un abrazo salvavidas o una carcajada asesina. Y miras a tu alrededor y todos cruzan sus metas, se pintan como grandes luchadores, mujeres guerreras y hombres que soportan grandes pesos a su espalda. Piedras pesadas que llevan escritas las tragedias usuales de la vida, las rupturas de novatos y las alabanzas al dinero que ninguno tenemos. Lo que ellos no saben es que nosotros, algunas veces y algunos días, llevamos pendido del corazón el gran pesar de que no seremos entendidos, de que no seremos escuchados, de que no recibiremos compasión y de que toda esa corona de sentimientos que rodea nuestros cuerpos, y que va creciendo como algo bello que nos esmeramos en crear, regar y cuidar... no puede salir a que le dé la luz.
Pero nosotros, nosotros seguimos siendo así, como somos, aunque duela. Y seguiremos siendo.

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