viernes, 11 de septiembre de 2015

Querida mentirosa

Unos tan claros y otros tan oscuros. Unos tan seguros de su camino y otros tan perdidos. Unos que hablan demasiado y otros que deberían hablar de vez en cuando. Y yo divirtiéndome tanto. Aparentemente. Posiblemente. ¿A quién quiero/quieres/queremos engañar? Puede que no seas transparente, pero si hablamos de cosas translúcidas, tú puedes incluirte en ese grupo como una de esas mamparas para las duchas. Se te ve el plumero, querida. Sabemos que tus ironías solo son pequeños escudos que te sirven para matar el tiempo y sonreír alguna que otra vez. TE VEMOS. No eres invisible. Tampoco inservible, aunque nos lo quieras hacer pensar. No eres idiota, no pasas los detalles por alto. Y mientes demasiado MAL. Mal, muy mal, todo lo que cantas por esa boquita de princesita es una GRAN MENTIRA. Al menos mientras nos hablas de ti. Querido personajillo de segundas, ¿a quién quieres engañar diciendo que tú no sabes nada, que tú estabas en otro sitio, que tú nunca lo harías, que posees la tensión y la determinación de una muerta? SABEMOS dónde se esconden tus demonios, te tenemos calada. Y no eres inocente. Todos los altares sobre los que has intentado reivindicar tu inocencia están agrietados y corruptos. Pero tú quieres seguir tejiendo una interminable corona de verdades que solo acabarás creyéndote tú. TÚ, querida mentirosa.
Me gustan las autocríticas.

Carol.

2 comentarios: